El sistema límbico está íntimamente asociado con la memoria de largo y corto plazo.
- Greisy Pérez
- 20 jul 2017
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El mensaje de fragancia va primeramente al bulbo olfatorio, el cual separa las fragancias y distingue su fuerza, ya sea picante, salada o dulce.
Este mensaje modificado va a la amígdala, el órgano en forma de almendra - que se encuentra en la base de cada lado del cerebro- que genera las asociaciones de la memoria y realiza otras distinciones como: seguro o peligroso, placentero o desagradable.
De ahí, el mensaje llega al hipotálamo, el regulador central del corazón y la respiración, de la presión sanguínea, del apetito y muchos otros reflejos.
El hipotálamo también organiza la actividad del sistema endocrino, cuyas glándulas controlan y responden a los cambios en la nutrición, el metabolismo, la temperatura del cuerpo, la emoción y la sexualidad.
Finalmente, el mensaje va al tálamo, que lo envía hacia procesos más altos y más conscientes del cerebro pensante.
Mediante este proceso de transferencia de mensajes, el simple hecho de inhalar una fragancia puede estimular la liberación de hormonas que causan euforia, alivian el dolor, estimulan la respuesta sexual, calman la ira o el miedo, inducen al sueño o mitigan el estrés.